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23
JUL
2013

De MasterChef a MasterEmpresario

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FRANCISCO ARANDA MANZANO / MADRID

Imaginen a Eva González diciendo «candidatos, tenéis noventa minutos para crear una empresa»

Confieso que tengo una enorme adicción a las tiendas de libros de los aeropuertos. En un espacio muy reducido, se puede tomar el pulso de la demanda de información, conocimiento o esparcimiento que existe en cada momento. En mi última incursión detecté que se ha producido un cambio desde los libros de auto-ayuda a los de auto-empleo. Las claves del emprendimiento, yacimientos para el emprendimiento, los diez errores más comunes del emprendedor, el libro negro del emprendedor, el arte de empezar o pasión por emprender, entre otros, son los títulos que ocupan las estanterías.

No me cabe duda de que la próxima temporada, al despacho de la brillante productora de televisión, Macarena Rey, llegarán propuestas para transformar MasterChef en MasterEmprendedor. Imaginen a la guapísima Eva González diciendo «candidatos, tenéis noventa minutos para crear una empresa», o «candidatos, tenéis ciento veinte minutos para generar un beneficio bruto antes de impuestos de un millón de euros», o incluso «candidatos, tenéis una hora para incorporar una ventaja competitiva al producto que tenéis encima de la mesa, para lo cual podréis acudir al laboratorio de I+D+i que hay a vuestra izquierda». Y ya, la prueba de la final, podría ser «finalistas, tenéis veintiocho días para constituir una empresa» (cifras del Doing Business) o «finalistas, tenéis un año para lograr que un banco financie vuestro proyecto». No habría ganadores.

Si hace no más de cinco años, ser empresario era socialmente mal visto, de unos años para acá hemos caído -por fin- en la cuenta de que son ellos los que realmente crean riqueza y empleo y de que son las empresas las que financian los hospitales, los colegios, las carreteras o la seguridad en las calles. Pero como la palabra empresario la hemos machacado, nos hemos inventado el concepto emprendedor. Y ahora todos debemos ser emprendedores. La solución a la crisis son los emprendedores. La respuesta al paro son los emprendedores y la solución a nuestro abultado déficit es convertirnos todos en emprendedores. Ya verán lo que tarda en publicarse un estudio que demuestra que ser emprendedor inmuniza el organismo contra no sé cuántas enfermedades o que si eres emprendedor tienes un coeficiente multiplicador en tus posibilidades de ligar.

Seamos serios. Emprendedores debemos ser todos en nuestro ámbito personal y laboral, desde el último funcionario hasta Amancio Ortega, tanto si eres empleado por cuenta ajena o cuenta propia. Otra cosa distinta es que esa iniciativa emprendedora se pueda convertir en una actividad empresarial y que además se tengan las habilidades necesarias para ser empresario, que no son ni mejores ni peores que otras, son específicas y se tienen o no. Es una opción. No obstante, hay que estimularlas. Naturalmente, yo invito a iniciar un proyecto empresarial porque se trata de una aventura personal y profesional apasionante, enriquecedora y que ayuda a mejorar nuestra sociedad, pero ni se trata de obligar a nadie, ni todo el mundo tiene las habilidades necesarias.Hay brillantes directivos que no pueden ser empresarios.

En cualquier caso, necesitamos más empresas y más empresarios, para lo cual hay que fomentar en el ámbito educativo el concepto de empresa como creadora de valor a través de buenas prácticas y generar un ecosistema institucional amable con la empresa, independientemente de la edad de su titular. La iniciativa de nuestra sociedad y sus protagonistas, deben ser las empresas y los ciudadanos. Las administraciones deben de ceñirse a garantizar la democracia, la economía de mercado (libre competencia) y el imperio de la ley. Es decir, una función inclusiva, término adoptado recientemente por el FMI del célebre libro «Why nations fail», de Acemoglu y Robinson.

Tenemos un proyecto de ley de emprendedores acertado, pero mejorable. Por ejemplo, según el GEM 12 (Global Entrepreneurship Monitor), la media de edad del candidato a empresario en España son 38 años y, sin embargo, la mayoría de medidas del Gobierno van a dirigidas a menores de 30 años.

Hay que favorecer fiscalmente los business angels y los inversores para las empresas de nueva creación (startups). Sería vital eliminar las cotizaciones sociales a las nuevas empresas durante, al menos cinco años. En financiación, creo que se podría incluir al Banco Europeo de Inversiones (BEI) porque a través de su Fondo (FEI) apoya la financiación de empresas mediante capital riesgo. Hay que atraer talento empresarial a través de un visado de emprendedores y es clave favorecer la reindustrialización de España.

Vía ABC

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